sábado, 19 de marzo de 2011

Palabras...

Cuando lees un libro hay partes que te llegan al corazón, sus palabras te envuelven como si fuera una corriente de aire arrastrando consigo sus hojas y te dejas embelesar por ellas, dejándote llevar...
Este fragmento pertenece a la novela, 'Perdona si te llamo amor' de Federico Moccia.

Luego el viaje continúa, y el beso se convierte en una noche solos aquí en casa; con mis padres en una de sus habituales cenas y mi hermano durmiendo en casa de Vanni. Una casa demasiado grande para un amor quizá demasiado pequeño. Él con una flor. Una sola, dice, porque al menos es especial, única, no perdida en un ramo, confundida con otras. Un beso. Uno solo no. Otro. Y otro más. Manos que se entrelazan, ojos que se buscan y encuentran espacios y panoramas nuevos. Esa vez. Momento único. Que desearías que no acabase. Que fuese el inicio de todo. Descubrirse vulnerables y frágiles, curiosos y dulces. Una explosión. Al día siguiente reúno a las Olas, se lo explico todo y me siento grande. Él me busca, viene a recogerme y me dice: 'Eres mía. No me dejarás nunca. Estamos demasiado bien juntos. Te amo'. Y después: '¿Donde estabas?¿Quien era ése?¿Por que no te quedas conmigo esta noche en vez de irte a la discoteca con tus amigas?'. Y comprender que tal vez amar es otra cosa. Es sentirse ligeros y libres. Es saber que no pretendes apropiarte del corazón del otro, que no es tuyo, que no te toca por contrato. Debes merecerlo cada día. Y se lo dices. Se lo dices a él. Y eres consciente de que hay respuestas que quizá deben cambiarse. Es preciso partir para volver a encontrar el camino. Fabio me mira enfadado, de pie, ante el portal. Y dice que no, que me equivoco, que somos felices juntos. Me coge por un brazo, me lo aprieta con fuerza. Porque cuando alguien a quien quieres se va, intentas detenerlo con las manos, y esperas poder atrapar así también su corazón. Pero no es así. Y Fabio se va diciendo 'Me las pagarás', pero el amor no es una deuda que saldar, no regala créditos, no acepta descuentos.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Mi modelo a seguir

Todos tenemos a alguien a quien admiramos, algún famoso, cantante, actor o actriz...
Pero mi ejemplo a seguir no es nadie conocido, es una persona sencilla y normal, pero luchadora, muy luchadora y sobre todo vital.
Su vida es complicada, pero siempre tiene una sonrisa y un gracias a todo el mundo, trabaja mucho y se preocupa de la gente. En casa la situación es complicada, mujer divorciada con tres niños, ¡madre mia!
Puede tener mil cosas que hacer, pero siempre que le vas a pedir ayuda, lo deja todo y se acerca a ti con la mejor de las sonrisas, te pide que te sientes y te escucha tranquilamente, y no sé como lo hace, pero siempre da buenos y acertados consejos.
Este es mi modelo a seguir, una mujer vital, luchadora, trabajadora, y, sobre todo, buena persona, algo que falta en esta sociedad que cada vez degenera más, si al fin y al cabo todos somos humanos.